Acupuntura infantil

Muchas madres y padres me preguntan a partir de cuando es posible tratar a sus hij@s con acupuntura. Yo siempre respondo que desde que son bebés, pero la realidad es que a partir de los seis años es mucho más fácil para ellos y para nosotros. Como madre y acupuntora he podido experimentar con mi hijo las distintas fases del crecimiento y la adaptación que hay hacer en cuanto a los tratamientos más adecuados a su etapa. A decir verdad, ell@s te van marcando el ritmo de sus necesidades. Desde mi experiencia puedo compartir que los mas pequeñ@s (bebés de hasta 12 meses) responden mejor a los tratamientos orales como la homeopatía y la consulta con ellos se limita a los pocos minutos que te dejan practicar osteopatía craneal y visceral (terapias totalmente indoloras pero que requieren algo de quietud, tema difícil a estas edades), aunque obviamente depende de cada niñ@. A medida que van creciendo y comprenden lo que se les va a hacer, resulta mucho más fácil. Pero lo que quiero reseñar es la importancia de que las madres y padres que acuden a la consulta, deben hacerlo desde la confianza y la información correcta porque si ellos están tranquil@s, los niñ@s suelen estarlo. Lo interesante de trabajar con pequeñ@s clientes es que no tienen ningún tipo de prejuicio con respecto al tratamiento, vienen guiados por sus progenitores que son las personas en las que más confían, por lo que es importante que nos vean seguros.

Dicho esto, la acupuntura infantil no dista mucho de la adulta, salvo en el instrumental y método empleado. Si el niñ@ es tranquil@, mi primera opción es trabajar con el método de inserción de agujas, en este caso utilizo unas de calibre muy pequeñito que a penas notan (el truco está en no mencionar la palabra “aguja”) y si el niñ@ es muy reacio, tenemos otras opciones como la digitopuntura o la auriculoterapia. La primera consiste en la estimulación de los mismos puntos de acupuntura con el pulgar, realizando un pequeño masaje en círculos en la zona (aunque es prácticamente igual de efectiva, resulta más tediosa al tener que trabajar punto por punto y los peques suelen impacientarse). La segunda, aunque con adultos la utilizo comúnmente como apoyo entre sesiones, en niños se puede usar como tratamiento en consulta; consiste en el tratamiento de los puntos distales y reflejos que se encuentran en la oreja (bien con agujas o con parches de semillas).

¿Qué podemos tratar? Prácticamente todo, desde patologías internas (digestivo, respiratorio, asma, alergias, migrañas…) hasta temas puntuales como lesiones en agudo (esguinces, tendinitis, contracturas…) y por supuesto, prevención y refuerzo del sistema inmunológico de cara a la vuelta al cole.

Todos estos tratamientos, puesto que soy naturópata, siempre van acompañados de un asesoramiento nutricional y suplementación natural que corresponda en cada caso.

Por último, quiero señalar la importancia que tiene acudir a consulta en cuanto detectemos el mínimo síntoma, ya que es más fácil actuar antes de que se cronifique.

No hay que olvidar, que, independientemente del diagnóstico de la medicina convencional (que siempre tenemos en cuenta) la Medicina Tradicional China tiene su propio método de evaluación y obramos conforme a este, por lo que siempre es posible trabajar con la acupuntura, aún en los casos en los que no tenemos un diagnóstico médico claro.

¡No dudes en consultarme tu caso, estaré encantada de ayudarte!

Natalia Gil Vela